viernes, 4 de agosto de 2017


Corrado Govoni

Las cosas que hacen el domingo






Las cosas que hacen el domingo


El olor cálido del pan que se cuece en el horno.
El canto del gallo en el gallinero.
El gorjeo de los canarios en las ventanas.
El chasquido de los baldes contra el aljibe y el chirrido de la roldana.
Las sábanas tendidas en el prado.
El sol en los umbrales.
El mantel nuevo en la mesa.
Los espejos en los dormitorios.
Las flores en los vasos.
El vagabundo que hace sollozar su armónica.
El grito del deshollinador.
La limosna.
La nieve.
El canal congelado.
El sonido de las campanas.
Las mujeres vestidas de negro.
Las comulgantes.
El sonido blanco y negro del piano.
Las monjas blancas vendadas como heridas.
Los curas negros.
Los internados grises.
El azul del cielo sereno.
Los paseos de los enamorados.
Los paseos de los enfermos.
El rumor de los árboles.
Los gatos blancos detrás de los vidrios.
El voltear de los rojos abanicos.
El golpear de las puertas y ventanas.
Las cáscaras de oro de los naranjos sobre el empedrado.
Los niños que juegan con el aro por los viales.
Las fuentes que manan en los jardines.
Los barriletes suspendidos por encima de las casas.
Los soldados que hacen la maniobra azul.
Los caballos que entrechocan sus cascos en las piedras.
Las muchachas que venden violetas.
El pavo real que abre su cola sobre la escalinata roja.
Las torcazas que zurean sobre el techo.
Los almendros florecidos en el convento.
Las adelfas rosas en los vestíbulos.
Las cortinas blancas que se mueven en el viento.

Corrado Govoni
(Ferrara, 1884 – Lido dei Pini, 1965)

Versión de P. A.
Villa Dolores, 04-VIII-17


Mosè Bianchi, Uscita di chiesa


Le cose che fanno la domenica

L’odore caldo del pane che si cuoce dentro il forno.
Il canto del gallo nel pollaio.
Il gorgheggio dei canarini alle finestre.
L’urto dei secchi contro il pozzo e il cigolìo della puleggia.
La biancheria distesa nel prato.
Il sole sulle soglie.
La tovaglia nuova nella tavola.
Gli specchi nelle camere.
I fiori nei bicchieri.
Il girovago che fa piangere la sua armonica.
Il grido dello spazzacamino.
L’elemosina.
La neve.
Il canale gelato.
Il suono delle campane.
Le donne vestite di nero.
Le comunicanti.
Il suono bianco e nero del pianoforte.
Le suore bianche bendate come ferite.
I preti neri.
I ricoverati grigi.
L’azzurro del cielo sereno.
Le passeggiate degli amanti.
Le passeggiate dei malati.
Lo stormire degli alberi.
I gatti bianchi contro i vetri.
Il prillare delle rosse ventarole.
Lo sbattere delle finestre e delle porte.
Le bucce d’oro degli aranci sul selciato.
I bambini che giuocano nei viali al cerchio.
Le fontane aperte nei giardini.
Gli aquiloni librati sulle case.
I soldati che fanno la manovra azzurra.
I cavalli che scalpitano sulle pietre.
Le fanciulle che vendono le viole.
Il pavone che apre la ruota sopra la scalèa rossa.
Le colombe che tubano sul tetto.
I mandorli fioriti nel convento.
Gli oleandri rosei nei vestiboli.
Le tendine bianche che si muovono al vento.

Corrado Govoni

(Ferrara, 1884 – Lido dei Pini, 1965)