martes, 28 de marzo de 2017


Alfred Lord Tennyson

Al Mar






Al Mar


¡Rompe contra tus frías rocas grises,
Rompe, restalla sobre ellas, Mar!
Yo, en tanto, intentaré que mi voz diga
Eso que en mí quiere aflorar.

¡Oh, bien el hijo de los pescadores,
Que grita mientras juega con su hermana!
¡Oh, bien el joven marinero
Que con su barca en la bahía canta!

Y los navíos majestuosos van
A los puertos detrás de la colina…
¡Oh, pero el roce de una mano
Desvanecida, y esa voz perdida!

¡Rompe, restalla, rompe
Al pie de tus acantilados, Mar!
Pero la dulce gracia de aquel día
Muerto, hasta mí ya nunca volverá.


Alfred Lord Tennyson

[Versión de P. A.
Ranchos, 27-III-16
Para Olivia Dover]


*


Break, break, break…


Break, break, break,
         On thy cold gray stones, O Sea!
And I would that my tongue could utter
         The thoughts that arise in me.

O, well for the fisherman's boy,
         That he shouts with his sister at play!
O, well for the sailor lad,
         That he sings in his boat on the bay!

And the stately ships go on
         To their haven under the hill;
But O for the touch of a vanish'd hand,
         And the sound of a voice that is still!

Break, break, break
         At the foot of thy crags, O Sea!
But the tender grace of a day that is dead
         Will never come back to me.


Alfred Lord Tennyson


(Somersby, 1809 Lurgashall, 1892)

sábado, 18 de febrero de 2017

Camillo Sbarbaro

Ahora que has venido




Ahora que has venido…

Ahora que has venido,
que con paso de danza 
has entrado en mi vida
casi como una ráfaga en un cuarto cerrado
para obsequiarte, bien tan esperado,
las palabras me faltan y la voz
y callar a tu lado ya me basta.

Así el silbo de aves, que ensordece
el bosque al alba, calla
cuando el sol sale sobre el horizonte.

Pero a ti te buscaba mi inquietud
cuando de chico
me asomaba en la noche de verano
a la ventana, como sofocado:
me ahogaba el pecho lo que no sabía.
Y todas tuyas son esas palabras
que, como agua en el borde que rebalsa,
venían a la boca por sí solas,
en las horas desiertas, 
cuando puerilmente se adelantaban
mis labios de hombre, inadvertidamente,
en el deseo de besar...

Camillo Sbarbaro
(Santa Margherita Ligure, 1888 – Savona, 1967)

Versión de P. A.
Córdoba, 18-II-17 


*


Ora che sei venuta...

Ora che sei venuta,
che con passo di danza sei entrata
nella mia vita
quasi folata in una stanza chiusa –
a festeggiarti, bene tanto atteso,
le parole mi mancano e la voce
e tacerti vicino già mi basta.

Il pigolìo così che assorda il bosco
al nascere dell’alba, ammutolisce
quando sull’orizzonte balza il sole.

Ma te la mia inquietudine cercava
quando ragazzo
nella notte d’estate mi facevo
alla finestra come soffocato:
che non sapevo, m’affannava il cuore.
E tutte tue sono le parole
che, come l’acqua all’orlo che trabocca,
alla bocca venivano da sole,
l’ore deserte, quando s’avanzavan
puerilmente le mie labbra d’uomo
da sé, per desiderio di baciare…



Camillo Sbarbaro 
(Santa Margherita Ligure, 1888 – Savona, 1967)

martes, 29 de noviembre de 2016


Evgueni Evtushenko

No te des prisa...





No te des prisa...

Date prisa, ven pronto junto a mí,
Si estoy lejos, si no hallo una salida,
Si hay nubes de tristeza en mi ventana,
Si mi vida es como una pesadilla.

Date prisa, si ves que estoy dolido,
Date prisa, si estoy callado y triste,
Date prisa, si añoro a algún amigo,
Date prisa, ven pronto junto a mí…

No te des prisa, cuando está
Lejos la pena, y tú a mi lado,
Dicen que “sí” las hojas y las aguas,
Las luces, y los trenes, y los astros…

No te des prisa, cuando se miran las miradas,
No te des prisa, cuando no hace falta la prisa,
No te des prisa, cuando el mundo está callado,
No te des prisa…

Evgueni Evtushenko

[Versión de P. A.
Córdoba, 31-V-15]


*

Не спеши...

Ты спеши, ты спеши ко мне
Если я один, если трудно мне.
Если я, словно в страшном сне,
Если тень беды в моем окне.

Ты спеши, когда обидят вдруг,
Ты спеши, когда мне нужен друг,
Ты спеши, когда грущу в тиши,
Ты спеши, ты спеши!

Не спеши, не спеши, когда
Мы с тобой вдвоем и вдали беда,
Скажут "да" листья и вода,
Звезды, и огни, и поезда...

Не спеши, когда глаза в глаза,
Не спеши, когда спешить нельзя,
Слушай ночь, замри и не спеши,
Не спеши, не спеши...


Евгений Евтушенко




domingo, 20 de noviembre de 2016


Jorge Luis Borges

Dos poemas en inglés





Dos poemas en inglés

A Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich

I

El amanecer inútil me encuentra en una esquina desierta;
he sobrevivido a la noche.
Las noches son olas orgullosas: altas olas azules desplomándose
bajo el peso de todos los colores de profundos despojos,
el peso de cosas imposibles y deseables.
Las noches tienen una costumbre de misteriosos dones y rechazos,
de cosas otorgadas a medias, a medias rehusadas, de
alegrías con hemisferios oscuros. Así hacen las noches,
te lo digo.
La marea, esta noche, me dejó los fragmentos habituales y
ocasionales restos: algunos amigos odiados para charlar,
música para soñar, y el humo de amargas cenizas.
Las cosas a las que mi hambriento corazón no les
encuentra uso.
La ola enorme te trajo.
Palabras, palabras cualesquiera, tu risa; y vos tan
abandonadamente, tan incesantemente hermosa.
Hablábamos y habías olvidado las palabras.
El amanecer desgarrador me encuentra en una calle desierta
de mi ciudad.
Tu perfil dándose vuelta, los sonidos que hacen tu nombre,
el acento de tu risa: éstos son los ilustres juguetes
que me has dejado.
Los vuelvo de un lado y del otro en el amanecer, los pierdo,
los encuentro; se los cuento a los pocos perros
vagabundos y a las pocas estrellas vagabundas
del amanecer.
Tu vida oscura y rica…
Debo alcanzarte de algún modo: renuncio a los ilustres juguetes
que me dejaste, quiero tu oculta mirada, tu verdadera
sonrisa ―aquella solitaria, irónica sonrisa que tu frío
espejo conoce.


II

¿Con qué puedo retenerte?
Te ofrezco pobres calles, atardeceres desesperados, la luna
de los mellados suburbios.
Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado largamente,
largamente la solitaria luna.
Te ofrezco mis antepasados, mis muertos, los espíritus que los
vivos han honrado en el bronce: el padre de mi padre,
muerto en la frontera de Buenos Aires, dos balas
atravesando sus pulmones, barbado y muerto,
amortajado por sus soldados en cuero de vaca;
el abuelo de mi madre ―con veinticuatro años―
encabezando una carga de trescientos hombres en el
Perú, ahora espectros sobre sombras de caballos.
Te ofrezco cuanta sabiduría puedan tener mis libros, cuanta
hombría o humor mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.
Te ofrezco esa médula de mi ser que he salvado, de algún modo
―el corazón central que no trata con palabras, no
comercia con sueños y no es tocado por el tiempo,
la alegría, las desdichas.
Te ofrezco la memoria de una rosa amarilla vista al atardecer,
años antes de que vos nacieras.
Te ofrezco explicaciones de vos misma, teorías acerca de vos
misma, auténticas y asombrosas novedades sobre
vos misma.
Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón:
estoy tratando de sobornarte con la incertidumbre,
con el riesgo, con la derrota.


1934

Jorge Luis Borges

[Versión de P. A.
Córdoba, 1983]


*


Two English Poems

To Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich

I
  
The useless dawn finds me in a deserted street-corner; I have
outlived the night.
Nights are proud waves; darkblue topheavy wavesladen with
all the hues of deep spoil, laden with things unlikely
and desirable.
Nights have a habit of mysterious gifts and refusals, of things
half given away, half withheld, of joys with a dark
hemisphere. Nights act that way, I tell you.
The surge, that night, left me the customary shreds and odd
ends: some hated friends to chat with, music for dreams,
and the smoking of bitter ashes.  The things my hungry
heart has no use for.
The big wave brought you.
Words, any words, your laughter; and you so lazily and incessantly
beautiful. We talked and you have forgotten the words.
The shattering dawn finds me in a deserted street of my city.
Your profile turned away, the sounds that go to make your name,
the lilt of your laughter: these are the illustrious toys you
have left me.
I turn them over in the dawn, I lose them, I find them; I tell them
to the few stray dogs and to the few stray stars of the
dawn.
Your dark rich life...
I must get at you, somehow; I put away those illustrious toys you
have left me, I want your hidden look, your real smile
that lonely, mocking smile your cool mirror knows.
  

II
  
What can I hold you with?
I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the jagged
suburbs.
I offer you the bitterness of a man who has looked long and long
at the lonely moon.
I offer you my ancestors, my dead men, the ghosts that living men
have honoured in bronze: my father's father killed in the
frontier of Buenos Aires, two bullets
through his lungs, bearded and dead, wrapped by his
soldiers in the hide of a cow; my mother's grandfather
just twentyfour heading a charge of three
hundred men in Peru, now ghosts on vanished horses.
I offer you whatever insight my books may hold, whatever
manliness or humour my life.
I offer you the loyalty of a man who has never been loyal.
I offer you that kernel of myself that I have saved, somehow
the central heart that deals not in words, traffics not
with dreams, and is untouched by time, by joy, by
adversities.
I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years
before you were born.
I offer you explanations of yourself, theories about yourself,
authentic and surprising news of yourself.
I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my
heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with
danger, with defeat.
  

1934

Jorge Luis Borges

domingo, 6 de noviembre de 2016


Giacomo Leopardi

El infinito





El infinito

Siempre me fue querida esta colina
Solitaria, y querida esta espesura
Que oculta a la mirada una gran parte
Del último horizonte… Pero aquí,
Sentado, contemplando, ilimitados
Espacios a lo lejos, sobrehumanos
Silencios, profundísima quietud
Finjo en mi pensamiento, donde falta
Poco para aterrar al corazón.
Y como el viento escucho susurrar
Entre el follaje, yo comparo aquel
Infinito silencio y esta voz:
Y llega a mí el oleaje de lo eterno,
Las estaciones muertas, la presente
Y viva, y su rumor. Así, entre esta
Inmensidad se anega el pensamiento
Y naufragar me es dulce en este mar.

Giacomo Leopardi

[Versión de P. A.,
Villa Dolores, 06-XI-16]





L’infinito

Sempre caro mi fu quest’ermo colle
E questa siepe, che da tanta parte
Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminati
Spazi di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiete
Io nel pensier mi fingo; ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e il suon di lei. Così tra questa
Inmensità s’annega il pensier mio:
E il naufragar m’è dolce in questo mare.

Giacomo Leopardi

(Recanati, 29 de junio de 1798
– Nápoles, 14 de junio de 1837)